Los "pueblos del libro"

Los "pueblos del libro" no eran pueblos geográficos sino una denominación conceptual que los musulmanes emplearon para referirse al conjunto religioso formado por ellos mismos, los cristianos y los judíos. Aunque la fe islámica exigía que los pueblos "bárbaros"--no civilizados y ágrafos (carentes de escritura)--eligieran entre el islam y la muerte, el Corán establece esta otra categoría privilegiada para los cristianos y los judíos. Estos se consideran "pueblos del libro", junto con el propio islam, por compartir las mismas creencias--a pesar de sus interpretaciones divergentes de ellas--, todas reveladas del mismo Dios, y escritas de manera inmutable en el Torá, el Evangelio y el Corán. El "libro" representa, en la tradición islámica, la prueba de esta revelación trascendental y del parentesco espiritual.

En al-Andalus, los invasores musulmanes practicaban una convivencia con los "pueblos del libro", permitiéndoles cierta libertad político-religiosa a cambio del pago tributario. Esta tolerancia, que dio lugar a una sociedad tricultural, no halló su contrapartida en la fe cristiana, para la que el infiel era sencillamente el no cristiano.